Unidad infantil
Unidad infantil del pie en San Sebastián
Valoramos el desarrollo del pie infantil, con especial experiencia en pie plano y pie pronado infantil.
Para nosotros la biomecánica no consiste en mirar una huella ni en entregar una plantilla estándar. Consiste en entender qué está fallando en tu forma de caminar o correr, qué estructuras están compensando y cómo modificar esa mecánica para que el dolor baje y el pie funcione mejor.
Valoración infantil
No miramos solo si el niño tiene arco: miramos cómo funciona su pie
La valoración del pie infantil no debe quedarse en una foto del apoyo. Hay niños con poco arco que evolucionan bien y otros que, aunque parezcan casos leves, tienen un apoyo inestable o una pronación excesiva que conviene vigilar.
Por eso analizamos la flexibilidad del pie, la posición del talón, la estabilidad del apoyo, la forma de caminar, el desgaste del calzado, la presencia de dolor o fatiga y si el desarrollo del pie está siguiendo una evolución correcta.
Qué revisamos en consulta
Si el pie es flexible o rígido
Si existe exceso de pronación o inestabilidad
Cómo se comporta el talón y el arco al apoyar
Si hay dolor, cansancio, caídas o rechazo a la actividad física
Si el apoyo afecta a rodillas, cadera o forma de caminar
Dolor o cansancio
Si el niño se queja al caminar, se cansa rápido o evita correr, conviene valorar si el apoyo está generando más esfuerzo del normal.
Desgaste del calzado
Un desgaste muy marcado hacia dentro o hacia fuera puede dar pistas sobre cómo está cargando el pie.
Caídas o torpeza
La inestabilidad del pie puede influir en la forma de caminar, correr o mantener el equilibrio durante el juego.
Dudas familiares
Cuando los padres no saben si el pie es normal para su edad o si está empeorando, una valoración ayuda a decidir con tranquilidad.
Función antes que forma
La pregunta clave no es “¿tiene pie plano?”, sino “¿cómo está funcionando?”
Un pie infantil puede tener poco arco y aun así funcionar bien. También puede parecer un pie plano “normal” y, sin embargo, provocar un apoyo inestable, cansancio, compensaciones o una mala mecánica durante la marcha.
Por eso la decisión no se toma solo mirando la forma del pie. Se toma valorando la edad, la flexibilidad, la evolución, los síntomas y la forma real de caminar.
Pie plano y pie pronado infantil
El pie plano infantil no se valora solo por la altura del arco. Lo importante es saber si ese pie trabaja de forma estable o si se vence demasiado hacia dentro, generando exceso de tensión en tejidos y articulaciones.
En muchos casos hablamos de pies flexibles, todavía en crecimiento, que pueden necesitar simplemente observación. En otros, el apoyo no evoluciona bien y conviene intervenir con tratamiento conservador.
Soportes funcionales
Soportes funcionales infantiles: no son plantillas estándar
En el pie infantil, un soporte funcional bien planteado no busca simplemente “levantar el arco”. Su función es ayudar al pie a moverse de forma más estable, controlar el exceso de pronación y favorecer un apoyo más eficiente durante el crecimiento.
Para ello se trabaja de forma individualizada: se estudia el apoyo, se toma el molde, se diseña el soporte y se adapta al calzado del niño. El objetivo es conseguir un movimiento más funcional y estable, evitando un exceso de estrés en los tejidos.
1. Estudiamos el apoyo
Valoramos cómo se comporta el pie en carga, si se vence hacia dentro y qué grado de control necesita.
2. Diseñamos el soporte
El soporte se plantea según el tipo de pie, la edad, la flexibilidad, el calzado y el objetivo clínico.
3. Adaptamos y revisamos
Comprobamos la adaptación al calzado y revisamos la evolución para ajustar el tratamiento si hace falta.
El movimiento también forma parte del tratamiento
Ejercicio adaptado a la madurez del niño
Los ejercicios no deben ser iguales para todos. Se diseñan según la edad, la fuerza, la coordinación y la madurez del paciente, buscando mejorar la función del pie y la estabilidad del apoyo.
Actividad física frente al sedentarismo
Siempre que el caso lo permite, incentivamos la actividad deportiva y el movimiento. Un pie que se mueve, se fortalece y trabaja bien tiene más opciones de desarrollarse correctamente.
Actividad y desarrollo
Criterio clínico
Cuándo observar, cuándo tratar y cuándo operar
Cuándo observar
Observamos cuando el pie es flexible, el niño no tiene dolor, la marcha es funcional y la evolución entra dentro de lo esperable para su edad.
En estos casos no se trata de intervenir, sino de vigilar bien y revisar si el desarrollo sigue el camino adecuado.
Cuándo tratar
Tratamos cuando el apoyo no evoluciona bien, cuando el pie necesita ganar estabilidad o cuando la pronación excesiva está generando un funcionamiento poco eficiente.
El objetivo es actuar antes de que el problema se consolide o empiece a limitar la actividad del niño.
Cuándo operar
La cirugía se plantea solo en casos seleccionados, cuando el pie plano no se recupera con el crecimiento y el tratamiento conservador ya no es suficiente.
No es el primer paso, pero sí puede ser una opción cuando el niño necesita una ayuda más definitiva para mejorar la forma y la función del pie.
Cirugía infantil
Corrección del pie plano infantil cuando el caso lo necesita
En algunos niños, el pie plano no mejora con el crecimiento ni con el tratamiento conservador. Cuando esto ocurre en edades más avanzadas del desarrollo, puede ser necesario valorar una corrección quirúrgica.
En Clínica Benegas contamos con experiencia en la corrección del pie plano infantil sin tornillos ni implantes metálicos. Es una opción para casos muy concretos, planteada con prudencia y siempre después de una valoración completa.
Qué buscamos con la cirugía
Dar más forma y estabilidad al pie
Mejorar el apoyo y la función al caminar
Evitar que el problema siga condicionando el desarrollo
Plantear una solución cuando observar o tratar de forma conservadora ya no es suficiente
Qué nos diferencia
No se trata de corregir todos los pies infantiles, sino de saber cuál necesita ayuda
El valor de una unidad infantil no está en poner plantillas a todos los niños ni en esperar siempre a que el crecimiento lo solucione todo. Está en saber interpretar cada caso: cuándo el pie está madurando bien, cuándo necesita un soporte funcional y cuándo conviene valorar una corrección más avanzada.
Nuestro objetivo es que los padres salgan de consulta con una respuesta clara: qué le ocurre al pie de su hijo, si hay que observar, si conviene tratar y qué opciones existen si el problema no mejora con el tiempo.